"...Nos pusimos en pie y nos dijimos adiós, pero el amor y la desesperación estaban entre nosotros como dos fantasmas, uno de ellos extendiendo sus alas, y con los dedos en nuestras gargantas, el otro; llorando, uno, y el otro riendo sarcásticamente.
Al tomar la mano de Selma y llevarla a mis labios, mi amada se me acercó y me dio un beso en la frente, para luego dejarse caer en la banca de madera. Cerró los ojos suspirando quedamente
- ¡Oh Dios, ten piedad de mí, y cura mis alas rotas! -dijo. Al dejar a Selma en el jardín, sentí que todos mis sentidos se cubrían con espeso velo, como un lago cuya superficie está oculta por la niebla..."
FRAGMENTO...
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